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HISTORIA DE LA IGLESIA

EPOCA NUEVA

TERCERA PARTE: LA LUCHA POR LA REFORMA DE LA IGLESIA


CAPITULO VIII: LA REFORMA DE LA IGLESIA

Antes de nada debemos determinar que significado tiene el término .reforma. y su uso en la historiografía.

S. Pablo en Rm. 12,2 habla de renovación, como en Ef. 4,23. Se refiere a un progreso interior, espiritual, típico de la dinámica bautismal. Ha sido fácil pasar de esta novedad, a la de las instituciones religiosas y eclesiales. El término .reforma. tiene tres acepciones.

a)   En sentido antropológico, significado habitual en los padres de la Iglesia, la reforma es la acción que restituye al hombre la semejanza con Dios, robada por el pecado.

b)  En sentido filosófico, reforma es la acción que tiende a llevar a un acto a una forma precedente, idealmente perfecta, mas actualmente reducida por una acción .deformante. a la potencialidad de la materia.

c)   Por último no se puede olvidar también un sentido jurídico, asimilable a nuestro .restituir.. Así la .Reformacio pacis. es una acción de pacificación, de restitución de la paz rota.

Estas tres acepciones hay que tenerla en cuenta en la Iglesia, ya que una reforma supone las riquezas de todas las aportaciones posibles. Es una acción creativa que desea reconducir a la Iglesia a la imagen original, haciendo emerger el retorno de Cristo. Además de a nivel de estructura, la reforma, es un empeño en la vida. La doctrina, la misma estructura organizativa y disciplinar, están fuera de la discusión.

La reforma forma parte de la natural dinámica de todas las instituciones que, según M. Weber, pasa por tres fases.

1)  Fundación (carisma inicial).

2)  Gobierno (burocratización).

3)  Residuo histórico (Caída en el tradicionalismo).

La Iglesia es siempre una realidad viviente, por tanto tiene siempre una dialéctica entre decadencia y reforma. Tradición y progreso no puede ser separadas. Forman una pareja de conceptos que se atraen, por lo cual no puede existir una tradición sin progreso, ni un progreso sin tradición. En el primer caso la Iglesia sería un fósil, en el segundo sería condenada a la revolución.

La reforma puede ser en la cabeza, esto es en las estructuras del vértice (papa, colegio cardenalicio, curia romana), o en los miembros (aparato de base, diócesis, órdenes y congregaciones).

Las causas que provocan una reforma pueden ser:

a)   Externas: cuando son provocadas por el poder laico; como en el caso de la Reforma Protestante;

b)  Internas: si la reforma nace de una necesidad profunda.

El concepto de reforma no es una categoría abstracta, un instrumento inerte, sino un criterio funcional para comprender de forma adecuada la historia de la Iglesia en el tiempo.

1.- ¿Existía la necesidad de una reforma?.

Hay una literatura muy rica en torno a este problema. Las principales acusaciones pueden ser:

a)   El papa y la curia romana. Se reprobaba el régimen fiscal y las riquezas, la libido dominante, la reserva de las nóminas, el centralismo en los beneficios.

b)  El episcopado. Elecciones simoníacas, acumulación de los beneficios, descuido de las visitas pastorales, costumbres mundanas y guerreras.

c)   El clero. Escándalos, ausencias y negligencias en la cura pastoral, ignorancia.

d)  El laicado, odios, transgresiones, taras morales (época de los bastardos)

En sustancia dos eran los aspectos de la Reforma: los comportamientos morales (Reforma de las costumbres), y los mecanismos perversos que generaban la corrupción (Reforma estructural).

CAPITULO IX: LA REFORMA DE LA VIDA RELIGIOSA

1.- Nueva y veterana.

1.1.- Los Cartujos:

Si consideramos el desarrollo de la vida religiosa, vemos que en el siglo XV hay un periodo en el cual, a nivel de las órdenes religiosas, se fundan pocas y desaparecen muchas.

Debemos destacar, en esta época, a los cartujos que tienen su máximo esplendor. Entre los máximos exponentes podemos destacar: Pietro Petroni (+1361), Ludolfo di Sassonia (+1337), autor de Liber de Vita Christi. Stefano Maconi (+1424), general de obediencia romana., el cardenal Nicolás Albergati (+1443), el gran escritor Dionigi el Cartujo (+1471).

1.2.- Las reformas en las huellas de la tradición:

En el interior de las comunidades monásticas hubieron intentos de reforma, como las Costumbres de Subiaco de 1380, que llevaron una abreviación del oficio divino, compensada por la Lectio divina, un mayor control de los monjes con la posibilidad de condenar con penas corporales.

Algunos monasterios se inspiraron en estas normas, como la unión de Melk, en la cual faltó una organización centralizada con carácter congregacional.

En el monasterio de Kastl, en Baviera, fueron aprobadas las costumbres que además fueron utilizadas por Costanza e influyeron mucho sobre 23 abadías reformadas directa o indirectamente por Kastl.(.Costumbres castellenses. 1380-1410). A partir de 1492 la reforma se hace estéril tal vez por .la pompa y la soberbia de los abades..

2.- comunidades nuevas.

En los siglos XIV-XV las fundaciones nuevas no faltaron, aunque fueron pocas.

2.1.- Olivetanos y s. Francisca romana:

Los Olivetanos constituyen la Congregación de  S. María del Monte Oliveti fundada por B. Bernardo Tolomei, y por un grupo de jóvenes nobles en 1313. El origen de la orden fue sobre todo eremítico, colocándose en el interior de la orden Benedictina. Aprobada por Clemente VI (1344) lo desarrolló muy rápido. A pesar de la muerte de 80 monjes durante la peste del 1348, la congregación ve la apertura de 43 nuevos monasterios entre 1344 y 1450.

La estructura por tanto no es fraccionada, sino unitaria. El centro es el Monte Oliveto, con su abad, que no tiene un cargo vitalicio (anual y después trienal), ayudado por un capítulo anual que elige al prior y los visitadores.

Ligada a los Olivetanos está s. Francisca Bussa de los Ponciani, llamada Francisca romana (1384-1440). Los padres habían decidido para ella el matrimonio. Pero ella quería una vida espiritual que unía contemplación y testimonio caritativo. Recoge un grupo de Oblatas en el convento romano de Tor de Specchi. Para permitir la unión de oración y caridad no impuso votos solemnes ni clausura. Ella constituirá un punto de referencia para la historia de la vida consagrada femenina.

2.2.- La división de los Jerónimos:

San Jerónimo en los siglos XIV-XVI estuvo de actualidad por ser considerado un humanista y también un eremita. Por esto se formaron muchas comunidades de Jerónimos.

La rama más importante de los Jerónimos fue la española fundada por Fernando Yañez de Figueroa y Pedro Fernández Pecha, que después de algunos años de eremitismo, en 1370 se transfirieron a la Iglesia de S. Bartolomé de Lupiana (Guadalajara). Comenzó una orden aprobada por Gregorio XI (1373) y después por Benedicto XIII (1414). Se formó una estructura unitaria, pero flexible: en el centro el prior general y su consejo; debajo los monasterios dotados de una cierta autonomía. Los monjes se dedicaban al culto divino, a la contemplación y al trabajo. Unidos a la corte, fueron confiados a ellos los monasterios madrileños de Ntra. Sra. del Prado (1441), San Jerónimo el Real (1462), y después por Felipe II, San Lorenzo del Escorial (1562).

2.3.- Los Jesuatos:

Eran una comunidad laical (pobres de Cristo), fundada por Juan Colombini (+1367). Eran laicos que vivían en la humildad, en el gozo como nuevos pobres por amor a Cristo y respetaban las oraciones del Padrenuestro y del Avemaría y proclamaban la invocación .¡Oh Jesús, o Jesús!. En vida del fundador se contentaron con una aprobación oral, que establece al menos una mínima estructura, ordenando que no fueran en peregrinación perpetua, sino que vivieran en un lugar fijo. Después se clericalizaron y comenzaron a decaer.

2.4.- Los Mínimos:

Es una orden mucho más importante, que fue fundada por S. Francisco de Paula (1416-1507), eremita. Reunió en Paula (Calabria) algunos compañeros que intentaban vivir su mismo ritmo penitencial: estricta Cuaresma y limosna. Era un testimonio importante de penitencia evangélica, que tenía como contenido la oración, el ayuno y la caridad. Los superiores se llamaban .correctores., para significar que la vida consagrada es estímulo para una mayor generosidad. La difusión de la orden fue notable hasta llegar a un máximo de 457 conventos y 12.000 miembros.

2.5.- Los canónigos seculares de San Jorge en Alga:

Entre 1402 y 1404 en Venecia los religiosos de extracción noble, se reunieron en comunidad con el fin de restaurar el ideal sacerdotal. El animador fue Gabriel Condulmer, futuro Eugenio IV. Ludovico Barbo, les apoyó. De ella formó parte s. Lorenzo Justiniani. Su finalidad era llevar una vida de perfección sin votos, sin regla, viviendo en pobreza y mendigando. La norma decisiva de su vida era el Evangelio y la caridad.

Tenían una síntesis de vida devota, humilde, y solitaria, unida a la solemnidad de las celebraciones litúrgicas. Su ideal era el de los presbíteros de vida común, sin votos pero para realizar una más plena vida común. Su difusión fue prodigiosa. Influyeron en Sta. Justina y sobre el clima de su tiempo. Decaen en el s. XVII y son suprimidos por Clemente VIII en 1668 y sus bienes utilizados para la guerra de Candia.

3.- la observancia.

El movimiento de reforma más importante en los siglos XIV y XV tiene como elemento inspirador el .retorno. a los orígenes, es decir a la regla primitiva que debía ser observada. Estaban convencidos de que la vitalidad de una experiencia se debía a la .regla., considerada sancionada o inspirada por Dios, y por tanto capaz de conducir al religioso a la santidad. Fueron diversas para comunidad las modalidades de la restauración.

3.1.- Las comunidades monásticas:

En el interior de la comunidades monásticas, la Reforma viene de lo alto, no fue un simple retorno a la forma primitiva, sino que llevó importantes cambios institucionales, como la excepción de la .stabiblitas. - que constituye la esencia del voto benedictino -, de la autonomía de la abadía y de la abolición del cargo vitalicio del abad. Por tanto más monasterios crearon congregaciones subordinadas a un consejo supremo (definitorio) para escoger abad y visitadores.

3.1.1.- Los benedictinos negros:

San Benito de Valladolid (1390) constituye la primera observancia en torno a la cual se reunieron otros 8 monasterios. Sus características son:

·Se introduce la inclusio perpetua, es decir la clausura como la de las Clarisas con rejas y torno.

·La vida en el interior del monasterio tiene la impronta de un clima contemplativo: lectio divina, meditación, liturgia, silencio.

Santa Justina de Padua fue, no obstante la congregación más importante. Ludovico Barbo, para poder incidir en un tejido amorfo, abolió el cargo de abad vitalicio, la inamovilidad de los monjes, que podían ser trasladados de un monasterio a otro según las exigencias respectivas, contraviniendo en tal caso al propio voto de .stabilitas. e impidiendo la autonomía de cada abadía. Consigue plasmarlo todo en una sola congregación, puesta bajo el capítulo anual y de los .definidores.. De esta manera, las interferencias exteriores eran anuladas con todas las ventajas de la vida espiritual y fraterna. Define la uniformidad en la liturgia (el nuevo breviario fue aprobado en 1447), abolida la doble mesa del abad y del convento, puestos bajo control los gastos y la posesión del dinero. Prohibidas las vestiduras buscadas, los valiosos arreos de los caballos. Se acentuó por tanto la clausura que comportó en particular la exclusión del apostolado femenino.

El Barbo sustrae del movimiento monástico los capisayos de la .devotio moderna.. Difunde la Imitación de Cristo y escribe una obra muy importante, Forma orationis et meditationis. En ella fija para cada día de la semana un argumento.

El monasterio de Bursfeld fundado en 1093 se había relajado en el siglo XIV. Una reforma fue llevada a cabo por Juan Dederoth que en un viaje a Basilea y a Italia había conocido el movimiento de reforma. La reforma de este monasterio se caracterizó por el mantenimiento del cargo vitalicio del abad, de la autonomía de elección del abad y del capítulo compuesto solamente por prelados, sin conventuales.

3.1.2.- Los benedictinos blancos:

Los Cistercienses conocerían el fenómeno de la observancia en España a comienzos del 1425 por obra de Martín de Vargas, un Jerónimo autorizado para reformar a los hijos de s. Bernardo. Influenciado por Barbo fundó el monasterio del monte Sión, llegando más tarde con la incorporación de algunos monasterios a Congregación (1434) reconocida por la orden en 1493. Tres años después surge la congregación de s. Bernardo en Italia siempre estructurada sobre le modelo de Sta. Justina que incorporó 45 monasterios italianos de 85.

Eugenio IV impuso un monje de Sta. Justina también en Camaldoli para establecer el modelo de Padua. La iniciativa no tuvo resultado. Fue más efectivo el intento de Pedro Donato, que había constituido en la república veneta en 1474 una congregación de observancia con un abad .ad tempus.. Era la congregación de s. Miguel de Murano. Sucesivamente se restauró el elemento eremítico por obra de Paolo Justiniani y Pedro Quirini. El primero todavía no satisfecho, dejó Camaldoli en 1520 y fundó el monasterio de Monte Corona. De suyo este monasterio debía depender de Camaldoli, pero en el capítulo de 1523 por el rechazo de Justiniani de mitigar la pobreza y el espíritu de penitencia, se produce una ruptura con la consiguiente formación de una congregación monástica de eremitas camaldulenses.

También en Vallombrosa se produjeron unas intervenciones papales para constituir una congregación de observancia. La dificultad mayor era la pérdida de poder del abad y la obligación de respetar las antiguas reglas. En 1485 fue fundada la congregación de Sta. María de Vallombrosa que de hecho poco a poco absorbió a la orden.

3.2.- Los mendicantes:

3.2.1.- Crisis de los mendicantes:

En el siglo XV hay una decadencia de todas las ordenes mendicantes. Las causas son diversas:

3.2.1.1.- Reclutamiento de niños:

Era una práctica común para los padres ofrecer un hijo a un convento y a una orden (.Donati., .oblati.), para que fuese educado y después siguiese la vida religiosa. Era una práctica seguida por los benedictinos y por muchas órdenes mendicantes, aunque rechazada por los cartujos y cistercienses.

Alejandro III había definido que una profesión religiosa antes de los 14 años no era vinculante; Celestino III prescribió que el niño a la edad de la discreción podía dejar el hábito monástico. El capítulo de Lyon de los franciscanos de 1325 había exigido los 14 años para la admisión en la orden. Es claro que el abuso se refería a los oblatos niños y no a los adultos, que, sin hacer profesión de los votos vivían con los hermanos, con el hábito pero sin capucha.

Esta costumbre era seguida por otras órdenes masculinas y femeninas, siendo muy criticada. Juan de Capistrano había suplicado al papa Eugenio IV eliminar de la orden las tres P: Pecunia, pueri, petulantia.

3.2.1.2.- Desórdenes en el campo de la pobreza:

Es uno de los nudos cruciales, denunciados por la bula Exivi de Paradiso (1312), según la cual los mandamientos de la regla obligaban bajo pena de pecado grave, y entre ellos estaba en particular el uso pobre de las cosas permitidas por la regla.

A los dominicos les estaba prohibido toda propiedad individual; debían contentarse con objetos pobres; fuera del convento debían andar a pie, pidiendo limosna puerta a puerta, y no tener .locum incertum.. Esto estaba codificado en el capítulo de Bolonia de 1220 de hecho el primitivo fervor se había perdido, y había sucedido que cada uno tenía para sí heredad, estipendio, ofrendas, réditos.

Es superfluo hablar de los franciscanos, de los cuales son conocidas la polémicas acaloradas de los espirituales, entre los agustinos se había introducido la costumbre de dar un estipendio a los religiosos según los diversos cargos. También los carmelitas habían compartido esta costumbre.

La mendicidad había llegado a ser molesta por la multiplicación de los que la hacían. Y el contraste existente entre esto y las riquezas que habían en los monasterios.

3.2.1.3.- Disgregación de la vida comunitaria:

Las comunidades de los mendicantes se modelaban sobre la comunión fraterna y de los bienes a imagen de la Comunidad de Jerusalén. Mesa, oración, bienes, dormitorio, todo era común. Pero con el tiempo había invadido el abuso de solicitar y conceder dispensas. A los lectores dominicales se les concedía un .socius., habitación más confortable, la posibilidad de usar caballería y de ausentarse de trabajos gravosos. A los maestros franciscanos  algunas veces, otras veces al socius, se les concedía un .famulus. y varias exenciones. Lo grave era que muchas dispensas podían ser obtenidas por dinero. Habría por tanto los .magistri bullati., que podían llegar a los grados sin subordinarse al curriculum ordinario. Urbano V concedió 45 bulas de este tipo.

3.2.2.-La observancia de los mendicantes:

Mientras que para los monjes la recuperación viene de arriba, para los mendicantes, sobre todo los franciscanos, el movimiento de renovación surge desde abajo. Otra diferencia se refiere a la relación institucional y a la colocación en la orden. Entre los mendicantes los conventos reformados formaban una provincia autónoma dentro de la orden, mientras dentro del universo monástico se formaron congregaciones autónomas, así como también entre los franciscanos.

Desde el punto de vista del desarrollo se pueden aislar algunas líneas comunes:

·las casas que quieren vivir en la observancia son reunidas por el padre general en una provincia, están supeditadas al provincial y gobernadas por medio de un vicario (o custodio, o comisario) con todas las facultades de un provincial;

·las provincias tienen una autonomía que:

·unas veces origina una orden nueva, con un general propio

·otras veces, el movimiento de la observancia, contagia a las demás provincias que son así conquistadas por el movimiento de renovación.

Desde el punto de vista de los contenidos las congregaciones de la observancia se caracterizan por:

·una vida más austera y retirada;

·una pobreza más auténtica y severa;

·la vuelta a la vida común;

·un clima de oración más intenso;

·una menor consideración del valor de los estudios.

3.2.3.- Los franciscanos:

A pesar de que se inspiraron en los espirituales, los primeros observantes en Italia evitaron toda forma de extremismo. Después de algunos intentos infructuosos, Paoluccio de Vagnozzo Trinci de Foligno, con el permiso del ministro general de la orden intenta reabrir el eremitorio de Brogliano. No adoptó un hábito distinto y no se retira de la obediencia.

Características de la observancia franciscana en la primera fase fueron:

·construir pequeñas fraternidades;

·la vida semieremítica;

·la renuncia a los bienes inmuebles, rentas, dispensas.

En una segunda fase, con la entrada de las .cuatro columnas. (Bernardino, Capistrano, Alberto de Sarteano y Santiago de la Marca) serían las siguientes:

·alternancia entre vida retirada y apostolado;

·apertura al estudio.

Bernardino de Siena llevó como herencia a la observancia su apertura intelectual, una moderación y una aversión a la conflictividad, extraordinaria y una gran sensibilidad a los temas del humanismo.

En Francia la primera fundación será en Mirebeau-en-Poitou (1388). A diferencia de lo ocurrido en Italia, se prefiere sustraer a los observantes de sus respectivos ministros y reunirlos bajo la obediencia de un vicario general, norma que fue aprobada en Costanza (1415). Los hermanos permanecieron en el convento, se dedicaban a la oración y al trabajo manual y salían sólo para la predicación. Fue menor el reclamo eremítico.

En España comenzó la observancia en 1390 con una modalidad más cercana a la italiana, aunque los orígenes fueron independientes. Un gran impulso provendrá de Pedro de Villacreces. La reforma se difunde en Hungría, Bosnia (Bernardini), en Polonia, Austria, Bohemia, Lituania, Holanda, Irlanda e Inglaterra.

Entre los conventuales y los observantes se produjo una larga fase de conflictividad. Un provisional acuerdo se realizará en el Capítulo General de Asís de 1430, en el cual se decide volver a la pobreza de los orígenes, renunciando a los bienes y mobiliarios, rentas y exenciones. Pero el ministro general Guillermo de Casale rápidamente pide al papa ser liberado de la promesa hecha. Se comenzó el camino hacia la autonomía con la elección de dos vicarios generales, uno para la familia Cismontana y otro para la Ultramontana (1446). La división definitiva tuvo lugar con León X y su bula Ite vos, concediendo independencia total a los observantes. Desde este momento la observancia será otra orden.

3.2.4.- Los dominicos:

Durante el cisma se habían dividido en dos obediencias con dos superiores generales. El general de Avignon, J. De Puinoix, había intentado introducir normas típicas de la Reforma como:

·      obligación del dormitorio común;

·      la pobreza, para la cual los hermanos debían de privarse de los bienes que poseían privadamente;

·      las habitaciones no podían ser ni designadas ni vendidas a los hermanos que podrían desembolsar la cifra correspondiente.

Es un conjunto de normas disciplinares muy rigurosas, a las que le faltaba el sentido interior. Este vendrá de S. Vicente Ferrer en su Tratado de la vida espiritual en el que invitaba a los hermanos a vivir con mayor rigor evangélico. No obstante este intento no conseguirá suscitar un movimiento de observancia como se producirá en la vertiente urbanista..

Raimundo de Capua, elegido maestro general urbanista en 1380, pensó que en cada provincia debía existir un convento para los que espontáneamente quisieran entrar en la observancia.

La reforma dominica fue guiada desde lo alto, pero encontró en la base una respuesta rápida. En el siglo XV se constituyeron las siguientes congregaciones: Lombardía, Teutónica, Castilla, Holandesa, Francia, S. Marcos de Florencia.

3.2.5.- Los Carmelitas:

Desde los orígenes se habían dividido en dos tendencias: ermítico-contemplativa y urbana-conventual.

El conventualismo, caracterizado por una interpretación menos rígida de la regla primitiva, por causas comunes a muchas otras órdenes, había degenerado en abusos contra la pobreza y la vida en común. A petición del capítulo general, Eugenio IV había concedido la primera bula de .Mitigación. (Romani pontificis), que concedía comer carne tres veces a la semana y atenuar el rigor de la vida del convento, permitiendo el recreo y pasear en los claustros y en las cercanías del convento. Posteriores retoques en este sentido vinieron de Pío II y Sixto IV. Estas bulas no tocaban la regla inocenciana de 1247, que permanecía en rigor, por lo que quien quisiera, podía volver al rigor primitivo. Y es a esta regla a la que se refiere el movimiento de renovación que fue doble:

3.2.5.1.- Las congregaciones de observancia:

Las mitigaciones no fueron aceptadas por todos los hermanos que por espíritu de perfección quisieron volver a la regla primitiva. Esta no era el texto de s. Alberto, sino el inocenciano de 1247 que englobaba al precedente.

Este fenómeno reformador germinó espontáneamente en el convento de la Selva de Florencia (1412-13), en Mantua (1423), en Gironda, Palermo y en algunos conventos ingleses, irlandeses y alemanes. Algunos de ellos se unieron en la Congregación Mantovana que consiguió la autonomía en 1492. Sus características eran:

·no aceptaban la mitigación en acto de abstinencia y ayuno;

·rechazaban los privilegios papales;

·el dinero debía depositarse en la caja común;

·era gobernada por un vicario general sometido al prior general.

Otra congregación surge en Francia con Luis d.Amboise, en el convento de Albi.

3.2.5.2.- Las acciones del general Soreth:

En la base de su reforma estaba el deseo muy realista de la vuelta ala observancia de la regla mitigada, por otra parte en su obra de Reforma había una mirada al pasado, a la tradición, pero también al futuro, como surge de la influencia de la Devotio Moderna, que se manifiesta en los siguientes puntos: interioridad, afectividad, separación del mundo, cristocentrismo, concepción ascética de la vida espiritual, con insistencia en la obediencia, humildad, amor al silencio, paciencia, y rechazo de la mística abstracta. Gracias a él, la meditación fue considerada como el medio para realizar el ideal contemplativo.

3.2.6.- Los agustinos:

La peste negra había provocado un desastre terrible entre los agustinos que perdieron a muchos hermanos. La renovación tuvo muchos focos. Comenzó con la provincia de la observancia de Lecceto, después Sajonia, que será la de Lutero, la de s. Juan en Carbonare, España, que incorporó todos los conventos de la península Ibérica, Monte Ortona, Perugia, Lombardía, Génova, Deliceto, Zampani o Calabrese y Dalmata.

3.2.7.- Los siervos de María:

Habían nacido como una orden de pobres contemplativos, transformándose después en orden mendicante-apostólica. La reforma comenzó con la vuelta al monte Senario, decidida en el capítulo de Ferrara de 1404. El convento estaba puesto bajo la jurisdicción inmediata del prior general; el superior provincial podía hacer la visita canónica, pero no cambiar a ningún hermano; en el interior del convento se observaba la abstinencia perenne de la carne. Se abrieron otros conventos en Brescia, Vicenza, Cremona, para los cuales Eugenio IV decidió espontáneamente crear una provincia de la observancia (1440). En 1473 el monte Senario se separó de la observancia para poder atender a la contemplación. En 1486 se instituyó una congregación en Alemania.

4- la devotio moderna.

4.1.- De las palabras a la historia:

Si el movimiento se inició en los Países Bajos con Gerardo Groote (+1384), haciendo un estudio más atento del periodo se ha demostrado la presencia de una espiritualidad similar pero independiente. .Devotio. significa la virtud de religión. El adjetivo moderno sigue el uso de la cultura del tiempo, que distinguía la escuela Occanista como .moderna. de la antigua, es decir de la escolástica de la época de oro (Sto. Tomás y S. Buenaventura). Es por tanto una espiritualidad de los siglos XV y XVI que propone una espiritualidad nueva, diversa y en contraste con respecto a la tradición renano-flamenca, que era más bien abstracta.

4.2.- La devotio moderna flamenca:

Inicia el movimiento Gerardo Groote de Deventer. Se había convertido, después de un periodo de vida disipada en contacto con los cartujos de Monnikhuizen. No permanece en la cartuja porque se sentía llamado a la vida apostólica, también rechazó siempre el sacerdocio. Era muy eficaz como predicador. También muy severo. Su desesperado interiorismo, le llevaba a condenar toda realidad creada. Consideraba pecado mortal asistir a la misa de un sacerdote concubino; toda relación sexual lo consideraba pecado, incluso en el matrimonio. A pesar de esto la influencia fue muy grande.



GROOTE

 



                        .Vita comune.                                     .Vita monástica.

F.  

Radwijns

 

 



Hermanas de la                        Hermanos de la                       Canónigos regulares

Vida común                             vida común                              de Windesheim.



La .Vita Comune. desde el punto de vista estrictamente del léxico significa .popular., posible a todos, igual para todos. Desde el punto de vista histórico-espiritual se refiere a un estilo de vida .íntimo., que genera comunión; por tanto una vida absorbida en Dios, en la contemplación, hace al fiel capaz de ser .comunicativo., en cuanto puede indicar Dios.

Unido a Dios fue el comienzo de un complejo de experiencias de vida en común. Desde la unión con Dios sabrá engendrar una necesidad de comunión en su tiempo, testimoniado por tres comunidades.

Las Hermanas de la vida común: en 1374 Groote reúne en su casa 16 mujeres y jóvenes, que con sus sucesores se desarrollaron en una comunidad sin votos, pero viviendo en pobreza, castidad y obediencia. Renunciaban a los bienes patrimoniales, se prestaban a la cura de los enfermos, enseñaban a las jóvenes los trabajos domésticos. Cada casa tenía una superiora. Llegaron hasta la Revolución francesa.

El discípulo de Groote, Florencio Radewijns, en 1383 fundó los Hermanos de la vida común, una comunidad sin votos, reglas monásticas, estructura muy rígida. Los hermanos, además de la oración, se ocupaban de la transcripción y miniado de los libros, en casa, no en monasterios. Se ocupaban de la enseñanza a los niños, y a los jóvenes en internados, en los que existían gran espacio para la devoción. El colegio de Montaigu en París, fue uno de ellos, en él estudiaron Erasmo, S. Ignacio y Calvino.

Por deseo de alguno de estos .íntimos., se lleva a cabo una comunidad de vida separada del mundo. Para los Canónigos regulares de Windesheim, fundado en 1386, no se asume una regla .mendicante., porque era considerada demasiado dispersa.

Otras irradiaciones de la Congregación se produjo por medio de la influencia que tuvieron las lecturas de estos .devotos., representadas por copias manuscritas, florilegios y otros libros personales. Destacan el Breviloquium y el Soliloquium de Gerlac Peters, el Rosetum de Juan Mombaer y la Imitación de Cristo, sobre la que se discute la autoría, entre Tomás de Kempis y Juan Gersenio de Vercelli.

4.3.- Otros exponentes de la Devotio Moderna:

Una antigua tesis leía la historia de la Devotio como una serie de dependencias de un sólo arquetipo, el de los Países Bajos. La impresión es que se trata por lo contrario de un terreno fértil, que ha producido en diversas zonas, más o menos al mismo tiempo, fenómenos similares.

4.4.- Características relevantes:

Podemos señalar algunas líneas comunes a este ambiente:

·Tendencia antiespeculativa, sobre todo en relación a la mística; que la veína muy abstracta, panteísta

·tendencia práctico-afectiva: esta forma de espiritualidad preveía una referencia constante a Cristo para imitarle, para seguirle en sus virtudes, y para suscitar afecto; había por tanto una derivación moralizante evidente;

·tendencia metódica, que llevó a reglamentar los ejercicios de piedad; ejemplo el Rosetum de Mombaer, que aplicaba a la meditación un diseño de división, fraccionamiento, y esquematización de la oración.

·tendencia individualista e intimista, que dejaba poco espacio a la Iglesia y al apostolado, como si fuese una opción y no un empeño derivado del bautismo.

CAPITULO X: LA REFORMA DEL CLERO SECULAR

1.- los obispos.

Mientras la vida de los institutos de perfección fue al menos en gran parte renovada, fue débil y no general la reforma del clero secular. Es difícil encontrar motivaciones convincentes. Se podría pensar en el hecho de que los religiosos estaban estructurados en realidades supranacionales, centralizadas. Pero no es una razón satisfactoria desde el momento en que muchos de los movimientos de la observancia nacieron de pequeños grupos. Quizás una serie de razones podrían buscarse en los siguientes hechos:

·      los seculares estaban más unidos a la religión .civil.;

·      era mayor la solidaridad con sus familias y países;

·      faltaba una institución formativa suficiente.

Pero la razón probablemente más fuerte fue la escasa disponibilidad de los obispos para empeñarse en este sector.

Los criterios que juzgaban la elección de los obispos eran, en orden de importancia, los siguientes: políticos, intelectuales, morales. Muchos episcopados se concedían como premio del soberano, para recompensar los servicios de la familia o de la persona. Por esto las diócesis son a menudo prerrogativa de las grandes familias. Brillaban por su ausencia de las diócesis.

Un fenómeno unido al anterior es la acumulación de los beneficios. Los cardenales eran los más expuesto a este abuso, porque la concesión del capelo cardenalicio costaba caro, porque constituía un gran centro de poder. Por todo esto el Concilio de Trento, determinó que los obispados con rentas serían considerados prebendas de los cardenales más influyentes. El asunto no estaba admitido por todos. Hubo una propuesta a Adriano VI para que los cardenales renunciasen a sus obispados, dejándoselos a personas aptas. Por todo ello era importante para los aspirantes ambiciosos permanecer en Roma.

Con respecto al criterio intelectual, los estudios universitarios eran considerados una importante carta para la carrera. En España será donde se lleve a cabo, de una forma más decidida la renovación del episcopado también en el campo intelectual, destacando el Cardenal Cisneros.

En cuanto al criterio moral, sería reductivo afirmar que todos los obispos de esta época fueron amorales, fastuosos e intrigantes. Tenemos grandes figuras como Claudio de Seyssel, Antonino de Florencia, Lorenzo Justiniani y Ludovico Barbo.

2.- El clero inferior.

2.1.- Reclutamiento:

No podemos hablar de .vocación., al menos hasta los Ejercicios Espirituales de s. Ignacio. Se entraba en el estado clerical a través de la tonsura (de los 7 años en adelante), conferida generalmente con la confirmación. La decisión para esta elección era de la familia. Los modelos a los que respondían estas decisiones son tres:

·      el modelo sacrificial: la familia elegía uno de los hijos, lo .ofrecía. a Dios;

·      el modelo social: uno o más hijos eran enviados al estado clerical, en razón del prestigio social que esto conllevaba;

·      el modelo cultural: se accedía al estado clerical para poderse dedicar a los estudios.

De hecho muchos tonsurados permanecían en este estado, que daba algunos privilegios. El número de los tonsurados era muy grande en esta época. La pregunta sería ¿Cuantos de estos tonsurados llegaban a ordenarse de presbíteros?. Podemos decir que había un buen número de órdenes, aunque muchos de ellos llegaban de otros lugares, y no pertenecían por tanto a estos tonsurados. Esto hacía que hubiera una gran concentración de tonsurados y presbíteros, sobre todo en las grandes capitales.

2.2.- La formación:

La mayoría de los tonsurados entraban en las órdenes con una especie de aprendizaje hecho con un párroco. Los tonsurados eran los encargados de servir la mesa, hacían de sacristanes, cantaban en los oficios de los difuntos, y hacían de maestros de escuelas. Pero no podemos hablar de formación.

Quien aspiraba al presbiterado debía de tener un renta mínima de 15 ó 20 liras anual, sobre un beneficio o un título patrimonial, proveniente de bienes inmuebles, de la familia o de cualquier donante generoso.

El candidato aprendía a efectuar bien los ritos y a leer el misal., nada más. En el fondo la mayor parte de estos presbíteros no tenían como trabajo el servicio pastoral, sino sólo la celebración de la misa, y los oficios por los difuntos. Aunque podemos hablar que existían dos tipos de presbíteros:

·      los presbíteros para la misa; procedían de las grandes familias, participaban en las labores del campo, o como máximo en cualquier actividad lucrativa. Para acceder a las órdenes sólo se exigía ser hijo legítimo, saber leer y cantar.

·      los presbíteros para la cura.

Una particular modalidad formativa estaba constituida para los pequeños cantores. Se formaron cercanos a las catedrales, con pequeñas escuelas, donde se aseguraban el servicio del canto para las catedrales. En un principio eran mantenidos por los canónigos, pero pronto estas escuelas pudieron subsistir gracias a las rentas de algunas capellanías o beneficios vacantes. Pero esta no es la forma de resolver el problema de la formación del clero. Hacía la mitad del 400 muchos obispos se concienciaron del problema de la formación de los sacerdotes. Por lo cual, los obispos, individualmente trataron de solucionar sus problemas creando pequeñas escuelas, o haciendo pequeños exámenes para los aspirantes a las órdenes.

En resumen podemos decir que en breve tiempo se formaron más de 300 colegios de formación, de algunas órdenes religiosas como cartujos, carmelitas, franciscanos. Pero el modelo utilizado no tiene mucho futuro, porque aún mantiene el esquema medieval.

2.3.- La vida pastoral:

El personal de la parroquia era muy numeroso. Comprendía: el párroco, algunos capellanes, los capellanes de las capellanías, los sacerdotes refugiados, y los de los difuntos.

El párroco era el que tenía la cura de la parroquia. La tenía con otras parroquias o beneficios, y no residía en ella. En su puesto había un sacerdote que ejercía el servicio, recibiendo una compensación mucho menor que la renta efectiva.

Había además los capellanes parroquiales, que ayudaban en el servicio pastoral, no podemos confundirlos con los capellanes de las capellanías, que no tenían cura de alma, su trabajo era sólo litúrgico. Además también debemos añadir los capellanes de difuntos, encargados de celebrar las misas por los difuntos, por lo cual recibían un retribución.

En algunas zonas estaban también los sacerdotes refugiados (filleuls o comunalistes). Las comunidades de los .sacerdotes filleuls. fueron creadas en las parroquias y reagrupaban a los sacerdotes nacidos en ellas, los cuales percibían de la mesa de las rentas, una pensión.

Para el mantenimiento de la parroquia, podemos decir que existían dos tipos de rentas: la primera era la de la fundación, que era muy variada (de 2 a 4 liras en parroquias de montaña y 35-40 en algunas de la llanura). Existían también los casuales, que comprendía los derechos de altar y los derecho de la Iglesia.

La administración de los sacramentos (derechos de altar) aseguraba una cierta entrada, el bautismo costaba 3 denarios en Villeneuve. En alguna parroquia se menciona un derecho por las confesiones pascuales, que eran 2 denarios para el cabeza de familia y 1 para los otros miembros.

Por la celebración del matrimonio, los esposos debían pagar en la puerta de Iglesia 5 monedas, un cuarto de pan del banquete, un cuarto de vino, una pierna de cerdo, un pedazo de carne de Buey y una gallina (todo esto en Clermont (Francia)).

La pastoral funeraria era tarifada con mucha precisión. Los derechos de la Iglesia comprendían diversos tipos de tasas, siempre en especies.

A pesar de las entradas, también las parroquias tenían que pagar tasas. Entre estas estaban .la donación gratuita., que era una tasa que la monarquía imponía a la Iglesia, pero era considerada no como .un deber., sino como .una donación gratuita., aunque obligatoria. El episcopado naturalmente dividía esta cifra entre varias parroquias.

Existían también los derechos de patronazgo. El obispo además con motivo del sínodo pedía una tasa, así como para la visita pastoral.

En compensación por todas estas tasas el párroco tenía el .officium. de cura de alma.

El centro de la vida era la celebración de la Eucaristía. Se venía de lejos. Una vez que se llegaba a la Iglesia, debían esperar que llegara el señor del lugar y su familia para poder comenzar la Eucaristía. A veces si tardaba mucho en llegar sucedía que el párroco no podía celebrar la misa.

Para los feligreses más alejados estaban los capellanes. Cuando no tenían capellanes propios, se tenía la celebración al menos una vez al año. Después estaban las procesiones, que se celebraban todos los domingos y a veces eran útiles para atraer a los parroquianos más alejados.

2.4.- Ministerio pastoral de las órdenes mendicantes:

Se encargaron muchas veces del trabajo pastoral en las parroquias. La presencia de un convento de menores asegura una irradiación espiritual mayor que la producida por una parroquia.

Las decisiones que transferían una parroquia hacia los mendicantes, eran a veces bien acogidas por los fieles, pero otras veces no ocurría así.

A veces los franciscanos pedía el cambio de la cura de alma de una parroquia a otra, aduciendo que su sola presencia ya tenía un significado eclesial válido. Ellos se hacían solidarios con los últimos, los marginados, los leprosos, los pobres, eligiendo al menos los primeros, las cercanías a los hospitales para atender a los más pobres.

Para los dominicos y los agustinos la cosa era diversa. Las dos comunidades tenían raíces canónicas. Cuando lo dominicos entraban en posesión de una iglesia parroquial, generalmente confiaban la actividad parroquial a un clérigo diocesano, que la ejercía en la propia iglesia o en una cercana. En el siglo XV confiaban la pastoral a un hermano, quizás por la mala experiencia con los curas seculares.

La presencia en el territorio de una iglesia de los mendicantes tenía indudablemente un significado pastoral notable. Aseguraba una predicación cualificada, y la posibilidad de recibir la confesión, con una ventaja espiritual, para todos los que habitaban adyacente al terreno. Cada convento dominico tenía uno o más territorios en los cuales los hermanos tenían la misión de predicar. Era una especie de diócesis llamada .predicatio.. Durante el periodo de Adviento o Cuaresma podía salir fuera del convento y se aseguraban una capellanía a través de la predicación.

CAPITULO XI: LA REFORMA DE LOS REYES CATOLICOS

1.- la leyenda negra.

Hay una leyenda negra en la conquista de América Latina, y otra para la historia moderna de España, que se refleja sobre el catolicismo en general. Esta tiene un nombre: La Inquisición.

Los factores que han contribuido a esta leyenda son varios:

1)  La propia Inquisición, que rodeándose de silencio, ha contribuido a nutrir las más graves sospechas y a leyendas fantásticas.

2)  Los reformadores protestantes, que como respuesta a las acusaciones de ser .renovadores., y de no gozar de la autoridad de la tradición, sostenían que sólo ellos habían retornado a la Iglesia Apostólica. La Iglesia Católica a su vez, con la Inquisición había perseguido las voces libres del medievo.

3)  Un papel importante también jugó la propaganda antiespañola de los Países Bajos en el siglo XVI. Se hicieron propaganda en contra del rey de España, sobre todo a través de los libros, que en esta época se escriben con toda libertad.

4)  La Ilustración divulgó la imagen de una Iglesia católica que había reprimido la libertad y había cortado al hombre la capacidad de usar la razón.

5)  El anticlericalismo del 800 y el marxismo continuaron con la polémica. El catolicismo fue expuesto como un oscurantismo, que se impuso gracias a la Inquisición, impidiendo la evolución de la sociedad, y que no supo manifestar la solidez de los calvinistas.

2.- El desarrollo de la sociedad española del XVI.

En el siglo XVI España era un país de fronteras. Estaba dividida en reinos: Castilla y León, Aragón, Navarra y Granada, este último bajo la soberanía árabe. Por lo tanto no era un país homogéneo desde el punto de vista religioso, cultural, legislativo. A los ojos de los europeos no era admitido la presencia de mudéjares y judíos, de viejos y nuevos católicos.

La situación de los reinos de Castilla y León, bajo Enrique IV (1454-74), y de Aragón, bajo Juan II (1458-1479), era penosa, porque ambos reinos estaban en una lucha constante.

El nacimiento de la heredera, Juana la Beltraneja, fruto de un adulterio de la reina con Beltrán de la Cueva, hace explotar la guerra civil y la anarquía.

A la muerte del rey, el reino pasó a su hermana Isabel, que en 1469 se había casado con Fernando de Aragón. Así en 1479 se unieron los reinos de Castilla y Aragón. Los Reyes Católicos llevaron a cabo la unión de España, que se completó en el 1492 con la conquista de Granada, y en el 1413 se unió el reino de Navarra. Con los Reyes, España se abrió al humanismo, a la Devotio Moderna y conquistó el Nuevo Mundo, pero el precio fue la .desmitificación..

A la vigilia de la toma de Granada, el problema religioso era muy grave:

a)   Estaban los musulmanes (mudéjares, moros), que en 1482 constituían el 10% de la población. En los estados existía libertad de costumbre y de culto, a cambio de un tributo. La mayoría eran campesinos, que vivían en pueblos, y que su presencia creaba grandes problemas. Con las Capitulaciones de Santa Fe en 1492, los Reyes querían garantizar la conservación de las costumbres y de la religión. Fue nombrado arzobispo Hernando de Talavera, que trató de convertir a los mahometanos, pero sin éxito. Entre 1499 y 1501, Cisneros fue encargado de una doble misión en Granada.

·Una inquisitorial, para los helches (personas que antes eran cristianas).

·Una misionera, para la conversión de los mudéjares.

El primer dilema era si se le consideraban infieles o renegados. En el segundo caso no existía remisión, en el primero había esperanza. Muchos habían renegado de la fe bajo tortura, después de ser prisioneros. El cardenal optó por reconciliarlos. Los demás fueron puestos ante dos alternativas: conversión o exilio. Sobre 50.000 decidieron convertirse, el resto marchó al exilio.

b)  Los hebreos eran sobre 350.000 en 1478. A diferencia de los moros, vivían en la ciudad, en las cuales tenían puestos de prestigios y tenían contactos con la aristocracia, sobre todo por medio de los matrimonios. También existían los judíos conversos, que eran acusados de mantener sus creencias y de practicar los ritos judíos en las sinagogas, o en las casas. Esto sucedía porque nadie les había enseñado el catolicismo o porque pertenecían a comunidades clandestinas. Provocaban la envidia de los católicos por sus riquezas, por esto hubo una gran violencia contra ellos.

Los tipos eran muy variados. Había personas como Talavera, hostiles a los métodos inquisitoriales, pero también personas como Alfonso de Espina, que para hacerse perdonar el pasado, eran favorables a las medidas represivas. El 31 de marzo de1492 la monarquía trató de resolver el problema de los hebreos de una forma radical con un procedimiento de expulsión.

3.- La Inquisición.

3.1.- Bibliografía:

La bibliografía es muy grande. En el 800 fueron publicados sobre 629 obras específicamente sobre el tema; entre el 1900 y el 1961 las publicaciones fueron 739, con una media anual de 12 volúmenes.[1]

3.2.- La introducción de la Inquisición:

En Castilla no existía la Inquisición, las causas de herejías eran demandadas al obispo. Pero ésta si existía en Aragón, aunque era ineficaz.

Se introdujo para evitar los tumultos populares ocasionados con los conversos. Por esto los Reyes Católicos obtuvieron de Sixto IV (1-11-1478) una bula que concedía la nomina de los inquisidores.

Desde este momento la Inquisición es un órgano legal de la monarquía española, subordinada totalmente a Roma. Ésta tenía jurisdicción sólo sobre los católicos, y las investigaciones se apuntaron sobre los conversos.

La Inquisición constituía uno de los cinco consejos del reino:

CONSEJOS

            ESTADO        CASTILLA     FINANZAS    INQUISICIÓN           ARAGÓN

3.3.- La organización:

La inquisición dependía totalmente de la monarquía, que nombraba el gran inquisidor, con jurisdicción sobre todo el reino. El primero fue el dominico Tomás Torquemada. El consejo, en el cual participaba dos miembros del consejo de Castilla, de forma permanente, tenía el cometido de vigilar los consejos provinciales de la Inquisición. Periódicamente ordenaba las inspecciones para controlar el estado de las celdas, la salud de los encarcelados, la alimentación, y otras veces los archivos y el personal de la inquisición. Se informaba con asiduidad y las competencias de los inquisidores, sobre su nivel cultural, así de como seguían las instrucciones, como se comportaban con los acusados, que debían ser .honestamente tratados.. En particular los inspectores debían verificar si los juicios podían ser sospechosos de indulgentes, de parciales o de crueles.

¿Habían controlado los testimonios?; ¿Habían usado la tortura sin indicios suficientes? ¿Había relaciones con los prisioneros, con las mujeres de los reclusos, con las prostitutas? ¿Eran corruptos?; ¿Visitaban regularmente sus distritos?.

Como jefes del consejo supremo estaban los prelados. El personal que juzgaba en la provincia estaba compuesto por personas preparadas, con estudios universitarios y con experiencia jurídica y de gobierno.

Como ayudantes en su trabajo tenían un personal con varias funciones, para la policía y para la burocracia.

3.4.- Las acciones de la Inquisición:

Los autores dividen en cuatro periodos la actividad de la Inquisición:

·      Primera fase (1483-1525): El objeto son los conversos del judaísmo.

·      Segunda fase (1525-1590) : La Suprema tiene en el punto de mira a los viejos católicos; escasa la actividad antiprotestante........................

·      Tercera fase (1590-1725): con la expulsión de Portugal, llegarán muchas personas que son procesadas por costumbres judaizantes.......

·      Cuarta fase (1725-1834): periodo de declive.......................................

El periodo que nos interesa es el primero, que fue el periodo en que los inquisidores hicieron el mayor número de visitas a los territorios.

Cuando llegaban los inquisidores proclamaban un <<edicto de gracia>> de carácter temporal. En este periodo los judíos podían autodenunciarse. En tal caso había <<reconciliación en tiempo de gracia>>. La pena era la confiscación de un tercio de los bienes.

Después se procedía sobre la base de las denuncias. La tortura en esta primera fase fue poco usada. Debemos hacer notar que la tortura constituía una garantía para un proceso más correcto.

Las causas sobre las cuales la Inquisición era llamada eran muy variadas:

·      Causas de fe: judaísmo, islamismo, protestantismo, alumbrados, delitos contra el Santo Oficio, bestialismo y sacrilegio.

·      Causas morales: bigamia, sodomía, bestialismo.

·      Otras causas: Contrabando de caballos.

La conclusión del proceso podía ser para los inquisidores:

·      absueltos;

·      reconciliados con penas;

·      .relajados., esto es la hoguera:

·      o con una efigie (para los ausentes o los muertos);

·      o en persona.

El 6 de febrero de 1481, se llevó a cabo el primer auto de fe, en el cual fueron quemados seis personas. Desde esta fecha hasta el 1525 fueron condenadas a muerte sobre 5.000 personas, siendo otros varios millares los condenados en rebeldía o con la exhumación del cuerpo. Este fue el periodo más cruel. Pero podemos preguntarnos en el mismo periodo cuantos fueron procesados por causas religiosas. Por ejemplo en Inglaterra ¿Fue Enrique VIII más comedido en este periodo?. Pero nuestra pregunta sería otra: ¿Fue la Inquisición la que mantuvo católica a España?.

4.- La reforma de los reyes católicos.

Isabel fue una mujer verdaderamente religiosa. Era firme y enérgica. Tenía el temperamento de una estadista de raza. Tenía conciencia de las prioridades: la reunificación del Reino, y la Reforma de la Iglesia. Su marido era diferente, pero colaboró lealmente con ella.

La situación de la Iglesia era muy diferente a la de otros países de la Cristiandad. En esta reforma los Reyes Católicos buscaron:

·      el acuerdo con Roma;

·      la colaboración de los mismos eclesiásticos.

4.1.- La reforma del episcopado:

Los criterios para la elección de los obispos fueron:

·      deben ser españoles;

·      no deben pertenecer a familias muy importantes;

·      debían llevan una vida ejemplar;

·      debían ser eruditos;

·      debían dedicarse con todas las fuerzas al servicio pastoral.

Eran príncipes muy coherentes. Se evitaba dar diócesis a los ausentes, a imposibilitados para ejercer un eficaz gobierno pastoral. En 1462 los canónigos de Valencia se lamentaban que hacía 30 años que no tenían un obispo. Diócesis como Barcelona o Salamanca estaban vacantes por años. Por otro lado conceder sedes a los Grandes de España podía ser un obstáculo, porque los nobles no daban garantía de cualidades morales ni intelectuales.

La vida ejemplar y la cultura era un soporte para una pastoral de renovación. No se trataba de volver al medievo y edificar una Iglesia con un estructura melancólica, sino de dialogar con los nuevos tiempos y de construir una Iglesia de proa.

Para poder realizar esto era necesario obtener los medios para la elección de los obispos. Para el caso de las elecciones de los trabajos de los canónigos, ya Eugenio IV había concedido en 1436 el privilegio que los capítulos no podían proceder a la elección sin haber consultado al soberano. Hubo un largo periodo de negociaciones, hasta que en 1486 Inocencio VIII concede el derecho de patronazgo y de presentación para todas las catedrales, monasterios o prioratos del reino de Granada y Canarias. Las personas elegidas, salvo algunas excepciones, debido sobre todo a Fernando, fueron de un alto perfil.

Podemos decir que Hernando de Talavera (1428-1507) jerónimo, representa ya el obispo nuevo. Había sido maestro en Salamanca, confesor de la reina, que lo elige primero como obispo de Avila y de Granada.

Era un prelado consciente. Confesaba, visitaba las diócesis, predicaba, organizaba encuentros formativos para el clero. Para catequizar la diócesis buscó sacerdotes y religiosos que hablasen el árabe. En Granada se preocupó de la formación del clero y fundó un colegio para 25 alumnos entre 15 y 25 años que aspiraban a las órdenes sagradas. Fue el preludio del seminario tridentino y fue una forja de buenos obispos.

Diego de Deza (1443-1523) era dominico, también fue profesor universitario. Tiene en Sevilla en 1512 un importante concilio provincial en el cual esbozó un completo programa de reforma pastoral. Los decretos los podemos dividir en dos partes:

·unos miraban a corregir las costumbres: así los pecadores públicos debían ser castigados; los que no seguían el precepto pascual debían se excomulgados y multados, a los blasfemos les imponían penas, y también a los clérigos que no vistiesen correctamente.

·en otros se nota el ansia de construir un estilo pastoral: deseaba que los párrocos predicaran todos los domingos, y que enseñaran el Catecismo, exigía la residencia y la visita anual a sus iglesias de parte de los obispos y archidiáconos. También fundó un colegio eclesiástico, dedicado a Sto. Tomás para 20 colegiales con lecciones de S. Escritura, Sto. Tomás y lecciones de teología escolástica, moral y filosofía.

Como gran inquisidor (1498-1507) cometió el error de dar fe al inquisidor de Córdoba, Diego Rodriguez Lucero, llamado, por su extrema dureza, .el tenebroso., los dos fueron destituidos.

4.2.- Francisco Jiménez de Cisneros:

Gonzalo Jiménez de Cisneros nació en el año 1436 en Torrelaguna. Estudió derecho en Salamanca; en Roma obtiene un beneficio que el arzobispo Carrillo no quería concederle. Lo hizo encarcelar, lo que permitió a Gonzalo estudiar S. Escritura y respirar un clima de oración. Liberado obtuvo el beneficio que deseaba y lo permutó con otro en Sigüenza. Aquí estudió con un rabino el hebreo y el caldeo. A los 48 años entró en los franciscanos en el monasterio toledano de San Juan de los Reyes y tomó el nombre de Francisco.

El cardenal Mendoza lo promovió como un sucesor válido de Talavera como confesor de la reina. Fue encargado de la visita y de la reforma de los conventos de los mendicantes, en los cuales introduce con autoridad la observancia. Donde no era aceptada de buen grado la impuso.

Desde aquel momento su carrera fue rápida y fulgurante. Arzobispo de Toledo en 1495, sucediendo al cardenal Mendoza, regente por dos veces, cardenal (1507). La cultura le debe mucho. Restauró la liturgia mozárabe. Su intervención más importante fue la fundación de la Universidad de Alcalá de Henares. Promueve la elaboración de la Biblia Poliglota Complutense.

5.- la reforma del clero.

La reforma de la vida religiosa y del episcopado no era suficiente sino estaba acompañada de una reforma del clero secular. Era necesaria una nueva dimensión pastoral para el clero secular, que se llevará a cabo con dos medios: los sínodos y los colegios. Ya señalado en el sínodo de Aranda de 1473 y en el de Sevilla de 1478, en el que se impone la obligación de la residencia.

Las Constitutiones cisnerianas imponían: la celebración anual del sínodo diocesano; la obligación para todos los sacerdotes de tener un confesor con el que confesarse; todo párroco, bajo pena de dos reales debía explicar la doctrina cristiana a los niños y el evangelio a los parroquianos todos los domingos; la Eucaristía debía ser reverenciada y adorada con la máxima diligencia; ninguna devoción, ningún treintanario podía autorizar la omisión de la celebración de la misa pro populo; se debe facilitar la absolución de la excomuniones; los clérigos no residentes debían ser castigados, porque de este abuso derivan .la disminución del culto divino y el daño de las almas.. Un importante procedimiento se refería a la obligación, para toda parroquia, de tener un registro de los bautizados, y otro en el cual consignar a los que no cumplían el precepto pascual. Los arciprestes y vicarios debían hacer una relación de los incumplimientos de todos los beneficios de la zona encargada.

El otro medio utilizado por Cisneros para reformar al clero fue el de los colegios, llenando así una laguna fundamental. No bastaba mandar y prohibir, era necesario formar. Proyectó 18 colegios para Alcalá, después reducido a 7. En diversas diócesis se crearon buenos colegios, como en Sigüenza, Toledo, Granada, Sevilla. Siguieron los colegios de Salamanca, de Todos los Santos o Monte de los Olivos, de San Millán y del Salvador de Oviedo.

CAPITULO XII: REFORMA Y CULTURA

1.- continuidad y novedad.

Además de las armas espirituales, la oración, el ascetismo, la observancia, hacían falta más luces, .hacer cultura. y trasmitirla. El primer instrumento para ello fue la Universidad, y el segundo fue la imprenta.

1.1.- La Universidad:

La Universidad en esta época dependía del sistema beneficial de la Iglesia, por medio del cual ésta tenía un gran poder.

Muchos príncipes y ciudades se empeñaron en fundar nuevas universidades. Dentro de la Universidad se crearon colegios para los alumnos y docentes célibes. Se empieza a cuestionar la división por naciones, realizándose por facultades, a la cabeza de cada una estaba el decano y un consejo académico. Por encima estaba el rector elegido cada seis meses. Para poder conferir los grados de teología la Universidad obtenía una bula papal. El porcentaje de los que terminaban los estudios no era muy alto, debido a las condiciones en que los estudiantes estaban obligados a vivir.

El tipo de enseñanza era todavía el medieval, basado sobre las artes (filosofía) como elemento común. La filosofía base era la aristotélica, pero según las tres vías: tomista, scotista, nominalista  (moderna).

Los estudiantes tras el curso base de las artes se dividían en la Facultad de Derecho, Medicina y Teología. Esta última era la disciplina príncipe, aunque en los siglos XV y XVI perdió el primado.

La crítica de los humanistas era: el sectarismo de las escuelas, con el abuso del argumento de autoridad; el lenguaje bárbaro y oscuro; la complacencia en la indagación sobre cuestiones inútiles y chinchorreras.

Los reformados insisten sobre la ausencia de inspiración bíblica de las obras teológicas de los humanistas, por lo que Lutero definirá la Universidad como .Burdel de Satanás..

Los mayores responsables de esta situación habrían sido los representantes de la escolástica tradicional (vía antigua), incapaces de renovarse, y los de la vía moderna, que han llevado a la filosofía y la Teología a un camino peligroso.

El nominalismo de Ockham negaba la correspondencia entre ideas y realidad. De aquí derivaba un pesimismo racional, que prohibía a la razón superar el dato fenomenológico. La Metafísica era vaciada de contenido, y considerada una ciencia de puros conceptos. A nivel de voluntad sostenía un voluntarismo absoluto. Las leyes morales no se fundaban sobre la Naturaleza de las cosas, sino sobre la voluntad: un acto es bueno porque ha sido decidido así. Dios, con su potencia absoluta, podría condenar a un justo al infierno y salvar a un pecador impenitente sin una renovación interior, pero sólo por medio de una aceptación extrínseca por su parte. Los nominalistas por otra parte en la exaltación de las posibilidades de la voluntad la consideraban capaz de una decisión tal, que la permitiese amar a Dios, sobre todas las cosas y resistir a las tentaciones, cayendo por tanto en un semipelagiansimo. El nominalismo, no obstante, no era toda la Teología.

El ambiente en el cual florece una teología más profunda y refinada fue España, con estas características:

·se eliminó la verborrea, las cuestiones sutiles, las discusiones que terminaban en sí mismas, para centrarse sobre problemas de fondo y responder a preguntas de actualidad. El espíritu sectario departido, cedió el lugar a un enfrentamiento serio. Cisneros inauguró en Alcalá el método .de las tres vías.. Se instituyeron tres cátedras paralelas (tomista, scotista y nominalista). Cada profesor impartía su curso, pero para los alumnos no había obligación de decantarse por un autor o escuela, con tal de que aceptasen el dato revelado y el dogma definido. Esto favoreció el enfrentamiento crítico y sofocó las polémicas, en cuanto que la adhesión a cada catedrático, derivaba de los argumentos que desarrollaba y no de lo que prometía.

·La escuela teológica de Salamanca sustituyó finalmente a Pedro Lombardo con la Summa de Sto. Tomás. En esta escuela se unió la cualidad formal y la exigencia crítica del humanismo a la agudeza de la escolástica. La investigación no fue un fin en sí mismo, sino que debía repercutir en la vida. Por esto prestó particular atención a cuestiones de actualidad. Francisco de Vitoria, hombre dotado de una óptima formación humanística y teológica, se aventuró en el estudio de cuestiones del momento, como el derecho de España al Nuevo Mundo. Procedió con método, con rigor y con fines pedagógicos, partiendo del concepto de justicia para llegar al de derecho, y no al revés.

·Siempre en Salamanca fue tratado con rigor el problema del método teológico con Melchor Cano. Rechazó la unilateralidad y el exclusivo recurso a la sola Biblia y a la sola razón, evitando de este modo tanto el fideismo como el racionalismo. Competencia del teólogo es: la búsqueda del dato revelado en la Sagrada Escritura y en la tradición; la deducción de las conclusiones; la defensa de las herejías; la ilustración y la divulgación del dato revelado con el auxilio de las ciencias humanas. Se alcanza por tanto el establecimiento de un equilibrio profundo entre la fe y la razón, las cuales no entran en conflicto. El teólogo formado de esta manera traduce la certeza de la fe en una evidencia racional. Todo esto lo realizó en su obra De Locis Theologicis: éstos son los diversos tipos de fuentes de los que se deducen las pruebas en Teología, con un valor descendente: Escritura, tradición, autoridad de la Iglesia, concilios, autoridad de la Iglesia romana, Santos Padres, Teología Escolástica, Razón Natural, Filosofía, Historia humana.

1.2.- El arte de la imprenta:

La invención de la imprenta fue un hecho de civilización de enorme repercusión. Se debe a muchos padres. Juan Gutenberg (+ 1468 ca.) es considerado el inventor de los caracteres móviles de imprenta. Era una invención que ya estaba madura. Concurrieron dos hechos:

·      los progresos de la metalurgia, que permitieron crear aleaciones adaptadas;

·      la sustitución del pergamino con el papel fabricado con los retales de los trajes de lino y cáñamo.

Para llegar a la impresión del libro, la técnica pone a disposición de los impresores tres recursos:

·      los caracteres móviles (góticos y más tarde redondos, según el modelo de la escritura Carolina);

·      la tinta grasa;

·      la prensa manual.

La imprenta permitía la difusión de todo tipo de obras a precios asequibles. Llega en un momento en el que nivel cultural medio se había elevado, y por tanto la búsqueda del libro escrito era viva, mientras no era muy alta la estima por el clero. Fue un arma de doble filo, porque si fue rápidamente entendida y utilizada por la Iglesia, después se volvió contra ella. La tipografía se difundió en toda Europa con gran rapidez. Fueron impresas todo tipo de obras, por lo que en 1475 se siente la necesidad de introducir una censura sobre los libros peligrosos. En 1515 León X prohibirá la publicación de los libros que no vayan acompañados de la autorización del obispo. La dominante religiosa era clarísima.

Naturalmente el primer puesto en la producción de libros lo ocupaba la Biblia, de la que además de la Vulgata, aparecieron rápidamente muchas traducciones. En 1470 aparece la primera Biblia ilustrada, de menor calidad que la de Wahlgemuth de 1483. El relato bíblico se divulgó a través de paráfrasis, descripciones de la Pasión y ediciones simples, pero ilustradas, llamadas Biblia de los pobres. De muy alto nivel fue la Biblia Poliglota de Alcalá. La Biblia Complutense se hizo en 6 volúmenes en folio comprendiendo el A.T. en hebreo griego y latín, el N.T., bilingüe, en griego y en latín con aparato crítico. El último volumen comprendía el aparato crítico del A.T., con un diccionario hebreo. El volumen V fue el primero en aparecer en 1514; después el VI y los demás. Se puso a la venta en 1520 con la autorización de León X.

La obra fue precedida por la edición del N.T. de Erasmo, que había estudiado con pasión el griego y había refinado el método crítico a través de las Adnotationes de Lorenzo Valla. En 1514 se trasladó a Basilea y en dos años publicó el N.T. que contiene la versión griega con una traducción latina autónoma de la Vulgata.

Además de la Biblia la imprenta se empeñó en la divulgación de otros libros religiosos. Todavía no había terminado el siglo XV y la Imitación de Cristo ya había tenido 60 ediciones. Eran numerosos los libros ofrecidos a los fieles como los diversos Espejos: Espejo del cristiano de D. Coelde, El Espejo de los pecadores, el Espejo áureo, el Espejo de la perfección...

Para los sacerdotes también se imprimieron muchos libros. Reflejo de la cultura de este tiempo fue también las obras que tenían como argumento la .realidad última., en modo particular la muerte. Fue un género que se expandió rápidamente, con mucha imaginación y prefiguración de la historia de la salvación humana.

Para la élite también se imprimieron textos importantes de derecho, los clásicos de la teología, los Padres de la Iglesia.

2.- El Renacimiento.

2.1.- El problema historiográfico:

El debate crítico sobre el renacimiento aún no ha terminado: la historia de la historiografía del Renacimiento presenta un movimiento en espiral que aún no ha terminado.

Antes del estudio del renacimiento debemos de nombrar algunas cuestiones:

1)  Si se debe distinguir Humanismo de Renacimiento.

2)  Si el renacimiento literario puede ser tomado del modelo de la época.

3)  Si en torno al tema de la belleza se puede reunir las obras de los políticos.

4)  Si existe un filosofía del Renacimiento o si es un recomposición de la filosofía antigua.

5)  Si se puede hablar de paganismo o de laicismo naciente o de espíritu religioso crítico.

2.1.1.- El humanista:

En el 400 fue llamado humanista aquel que se dedicaba al estudio de las humane litterae; esto es, a las disciplinas literarias en sus diversos niveles, comenzó a delinearse una idea diversa de los métodos y de los fines propios de las ciencias morales, en relación con una nueva dignidad y un nuevo valor atribuido a la llamada .humanas.. Los valores humanos, realzados en la antigüedad son ahora redescubiertos, sobre todo en las obras literarias de la época clásica, se afirman como fines, expresan esto que no ha sido corrompido por el tiempo y que realiza el propio mensaje por medio de la interpretación filológica y la obra poética.

Este modo de pensar que ya se advierte en el 300, llega a ser universal en la cultura del 400 y 500, de la que hoy somos herederos. La humanitas se funda no sólo en una oposición entre humano y divino, sino también, por un lado , entre la razón, donde está la virtud, y de otro lado lo salvaje, la irracionalidad.

La primera definición de Humanismo es de los propios humanistas, conscientes del clima de renovación artística y espiritual, en el cual desarrollan su actividad cultural, exaltando el renacimiento de las artes liberales. Había una fuerte autoconciencia de los intelectuales, que demuestra la conciencia ideológica de la cultura humanista, que se presenta como renovación de la palabra y por tanto del mundo.

2.1.2.- Interpretaciones:

Una de las cuestiones a debatir es la relación de la cultura humanista y renacentista con el medievo. ¿Es una ruptura o una continuación?.

Es importante observar que han sido los estudiosos y los literatos del 400 los que han formulado la definición de media tempestas o media aetas, como indicación del periodo que va entre la antigüedad clásica y el renacimiento del cual se sentían protagonistas. Tal definición presuponía una fase de decadencia comenzada con el final del mundo antiguo y podría llegar hasta los inicios del 200, cuando se sabría ocurridos los primeros indicios del cambio, por ejemplo en la pintura con Giotto. Esta noción viene después mantenido, con significado negativo, por los historiadores del siglo XVII, esto va a continuar en la edad de la ilustración.

2.1.2.1.- Voltaire en la mitad del 800:

Voltaire (1751) ha condenado la edad medieval como un periodo de oscurantismo, resaltando a su vez el Renacimiento, como descubrimiento del hombre y de la Naturaleza, en antítesis al visión final y escatológica del Cristianismo.

En esta edad romántica continua el concepto de ruptura pero rebelado a favor del Medievo, pero sin desarrollar del todo el Renacimiento, visto con una visión estoicista, como el seguirse de las diversas fases del desarrollo social, civil, cultural y considerado en el interior de la dinámica que preside el progreso de la humanidad, generalmente se critica el individualismo y el ateísmo renacentista.

En particular la cultura del 800 italiana, en relación al problema de la independencia y de la unidad nacional, ha privilegiado el Medievo y la edad comunal, como edad de la fe y de la fuerza colectiva, mientras la edad renacentista, también considerada como edad de un gran esplendor, coincidía con el periodo histórico en el cual Italia había obtenido la independencia política.

J. Michelet (1855) ha considerado de manera extremamente critica el Medievo subrayando la ruptura con el Renacimiento visto casi como un milagro.

G. Voigt (1859) ha tomado, pero de forma más documentada; esta teoría, viendo en el Renacimiento la exaltación del hombre en sentido inmanente y terrenal. Se trata de una recuperación de lo clásico en oposición al Medievo y al Cristianismo.

De Sanctis (1870-71) ha evidenciado como en Italia en el curso de la edad renacentista se ha sustituido el conformismo intelectual de las cortes por la vida civil.

2.1.2.2.- Burckhardt:

El verdadero debate crítico sobre la sociedad del Renacimiento llega con la publicación de la obra del suizo J. Burckhardt (1860) que se funda en estas ideas:

1)  En el 200 y 300 en Italia se desarrolló una civilización urbana extremamente vital. La parcelación política de la península provocó el nacimiento de estructuras políticas muy limitadas territorialmente, en las cuales se desarrolló la tendencia a crear una organización estatal ideal, para moderar el estado como .obra de arte., que fue modelo para las otras naciones europeas en su proceso de modernización.

2)  A partir del 300 se puede asistir a la progresiva conquista individual del hombre, puesto en el centro de un mundo que mira de forma objetiva para poder autoafirmarse.

3)  El Humanismo y el redescubrimiento de los clásicos fueron considerados como efecto de las nuevas tendencias individualistas.

4)  El Humanismo viene considerado como un fenómeno típicamente italiano difundido después en Europa.

5)  Se subrayó el descubrimiento del mundo exterior y del hombre a través de la literatura, la pintura los estudios naturales.

6)  Se observa la fisonomía laica de la cultura renacentista, como voluntad de valorar los aspectos individuales de la existencia, que se concretizan en una nueva visión estética y en la valoración de los aspectos mundanos de la existencia.

La interpretación de Burckhardt triunfó en la cultura de finales del 800. Por ejemplo Juan Gentile (1923), veía en esta época el momento en el cual la civilización occidental toma conciencia de si misma.

Tampoco han faltado interpretaciones, que partiendo de Burckhardt son añadidas con pensamientos particulares. Por ejemplo F. Nietzsche (1923) ha indicado el Renacimiento, como el momento en el cual la estirpe del Superhombre ha puesto de manifiesto su existencia, como afirmación de la fuerza del Espíritu humano contra el conformismo del Cristianismo.

2.1.2.3. Crítica a Burckhardt:

Con el paso del tiempo el debate crítico se ha alargado, poniéndose cada vez más objeciones a las ideas de Burckhardt; sobre todo en climas nacionalistas, es difícil por parte de los estudiosos aceptar la idea del Renacimiento como fenómeno italiano.

Con el progreso de los estudios, los límites del historiador se pueden individualizar en los siguientes: conocía poco el Medievo; no prestaba atención a la historia económica y política; se ocupaba exclusivamente de la cultura de las clases altas; ha descuidado el aspecto filosófico de la cultura del Renacimiento exagerando el paganismo.

Los aspectos filosóficos del Renacimiento son desarrollados con notable atención por Ernst Cassirer (1927), cuya obra se funda en la importancia de las ideas filosóficas renacentistas, como expresión de una Weltanschauung, que en esta época era totalmente renovada.

Radical es la crítica que hacen los estudiosos católicos y protestantes a Burckhardt, que refutaban la idea de un Renacimiento pagano y anticristiano, Thode indicaba que en San Francisco y en el movimiento franciscano, el origen de la concepción del hombre estaba en relación con la Naturaleza, que habría dado cuerpo a mucha parte de la cultura renacentista.

Tal tesis es retomada por K. Burdach (1918), que ha puesto en relieve la importancia de la reforma espiritual y religiosa, para el nacimiento de la civilización renacentista. Ha subrayado, en modo, particular la importancia, sea de las aspiraciones místico-religiosa del 200 italiano, sea en el espíritu evangélico de San Francisco y del movimiento franciscano. Habría sido un renacer ético-religioso, colegiado a la necesidad de una renovación medieval. Ha rebatido la continuidad entre el Medievo y el Renacimiento, focalizando el carácter colectivo, universal del Renacimiento, en el cual la individualidad y la universalidad resultan armonizadas y no en oposición.

A esta posición se ha unido J. Huizinga, que en su obra El otoño del Medievo (1919) ha escrito que la crisis del Medievo se identifica con el origen del Renacimiento, sacando a la luz la continuidad entre los dos periodos históricos.

También G. Toffani ha subrayado el carácter extremamente religioso del Renacimiento; por tanto el Humanismo sería una lucha por la ortodoxia contra el espíritu herético del siglo XIII, y la recuperación del latín significaría la recuperación de la Roma cristiana y católica. Para él, el Renacimiento sería por tanto herético, progresista, antireligioso, mientras el Humanismo representaría la tradición clásica y patrística y sería profundamente religioso.

Una profundización en esto fue hecho por F. Chabod, que ha sostenido la modernidad del Renacimiento, caracterizado por un nuevo individualismo y realismo de carácter especulativo, mientras el individualismo y el realismo medieval están aún en la práxis. Ha nacido por tanto una nueva civilización que ha manifestado un evidente carácter autónomo de valores. Ha nacido el arte por el arte, la política por la política, sin negarle la importancia al aspecto religioso.

2.1.2.4.- Eugenio Garin y la interpretación más reciente:

La obra de Eugenio Garin tiene en cuenta la moderna conciencia historiográfica, según la cual los cambios culturales y de civilización están relacionados con aspectos de la vida política, económica e intelectual.

1)  Los estudios sobre la cultura medieval han evidenciado, como del siglo XII al XIV son revisados las concepciones relativas al papel del hombre en el mundo y a la experiencia sobrenatural. Se focaliza la atención en los centros donde se desarrollaron las tendencias pre-humanísticas, Padua y Bolonia.

2)  El análisis de la crisis de la filosofía escolástica ha permitido observar como los últimos éxitos de la filosofía, preanunciaron muchos aspectos del pensamiento renacentista.

3)  No se debe hablar de neta ruptura entre el Renacimiento y Medievo, se puede observar a finales del 300 y los comienzos del 400, un profundo cambio de las perspectivas culturales, en la cual si todo no es nuevo, es fundamentalmente el reconocimiento del cambio de perspectiva, llevado a cabo tanto a nivel intelectual como cultural.

4)  Viene rebatida la importancia del Humanismo, no interpretable sólo como descubrimiento de la antigüedad o ejercicio de la retórica, sino como proyecto de educación total del hombre.

5)  Viene observado como ámbito humanístico-renacentista, una renovación de la sensibilidad religiosa como reivindicación de la autonomía espiritual y de la necesidad de regeneración de la Iglesia y del culto. Es posible por tanto encontrar los puntos de contacto entre los humanistas del 400 y los reformadores posteriores.

6)  Sobre el problema de si el Humanismo y el Renacimiento son fenómenos italianos, se observa que la nueva cultura tiene su primer desarrollo en algunos centros italianos, que después se trasladó a otros países europeos, y es innegable que fueron elaborados ejemplos autónomos italianos en Francia, España, Inglaterra, cada uno con su propia fisonomía.

7)  Se pone el acento sobre la imposibilidad de dar una definición unívoca del Renacimiento, en cuanto encontramos varias posiciones, tensiones y contradicciones internas.

3.- caracteríticas del renacimiento.

3.1.- Las concepciones artísticas:

Si el término renacimiento es aún debatido como definición de una época histórica y cultural, resulta menos controvertido si es aplicado a las artes: los siglos XV y XVI constituyen la edad renacentista, que ya Giorgo Vasari (1511-1574) definía como rinascenza.

El Renacimiento artístico tiene su origen en Florencia y de aquí se difundió hacia los otros centros humanísticos, en los artistas florentino hay un orgullo y conciencia de una cultura que no sólo está en grado de igualar, sino también de superar el modelo de la antigüedad.

En el periodo que va entre él 1380 y él 1430 Florencia, resistiendo la crisis del 300, ha obtenido una cierta estabilidad política, ya sea con el asentamiento de la oligarquía mercantil (1382), ya con la resistencia al expansionismo de Gian Galeazzo Visconti (entre 1390 y 1402) y la conquista de Pisa (1406); este nuevo entusiasmo cívico se tradujo en grandes obras públicas. Y en la vuelta al mundo clásico como elemento fundamental: no es pura erudición sino que tiene una fuerte carga de actualidad en su conexión con la vida política y como defensa ideológica de la libertad de Florencia. Los artista del primer 400 son consciente de participar en este proceso cultural; el clasicismo no es una reinvocación o símbolo, sino una renovación de las formas; instrumento de análisis, de conciencia y por tanto de cambio real.

Italia en el curso del 400 asume el papel de país guía en Europa; se asiste al influjo de los artistas extranjeros que vienen a aprender las nuevas soluciones técnicas, en la península; contemporáneamente los artista italianos son llamados hacia las cortes extranjeras, se tiene un encuentro de escuelas y de experiencias diferentes.

Se asiste a la redefinición de la figura y de la colocación del artista, que abandona no sólo idealmente la tienda artesanal, para llegar a ser el protagonista de la renovación, consciente de su propia dignidad cultural.

3.2.- La recuperación de lo antiguo:

El renovado interés por la antigüedad que está en la base del Humanismo, se caracteriza por ser una búsqueda de un modelo de vida. Esto lleva a la búsqueda y descubrimiento de los manuscritos. La atención hacia los clásicos se ha desarrollado ya hacia la mitad del XIII y los comienzos del XIV en Padua, en el cenáculo promovido por Lovato Lovati (1241-1309) y después animado por Albertino Mussato (1261-1339); también en la Biblioteca Capitular de Verona se organiza una corriente de estudios dirigida hacia la búsqueda erudita y filológica. Estos centros constituyen el modelo para el desarrollo de otros cenáculos culturales dirigidos al estudio de la antigüedad.

El impulso mayor para la corriente humanística viene de la amplia posibilidad de cambios culturales después de la mala experiencia avignonense. Fue de hecho Petrarca, que ha vivido en la esfera de la corte papal, el que inaugura el nuevo ánimo en el enfrentamiento con la época clásica; la obra antigua no sólo es leía con solicitud, sino que se crean una serie de relaciones entre los estudiosos, integrando el texto antiguo, en una visión global de la civilización clásica por la cual es estimulada la nueva civilización.

El ejemplo de Petrarca fue seguido por Bocaccio que llevó a Florencia la Metamorfosis de Apuleio, los Anales de Tácito y el De lingua latina de Varrone.

Durante el 400 esta tendencia se hace más sistemática. Un impulso notable viene del concilio de Costanza. Otro aspecto peculiar del Humanismo es el redescubrimiento del griego, nacido de la exigencia de leer en los originales a Platón y Aristóteles. Desde la segunda mitad del 300 hay infinidad de relaciones con el mundo bizantino gracias también al concilio de Ferrara y de Florencia (1438-39) y la caía de Constantinopla (1453), por lo cual llegaron a Italia datos del Asia Menor y de Grecia.

3.3.- La filología:

El estado de degradación de muchos manuscritos pone a los humanistas frente a la obligación moral de retornar a la forma original, por esto se desarrolló una verdadera ciencia gracias a Lorenzo Valla (1405-1457), Ermolao Barbaro (1453-1493), Agnolo Poliziano (1454-1494).

Ser filólogo no significaba para ellos sólo corregir textos, sino también interpretarlos en sus componentes estilísticos, culturales, históricos. La filología humanística llega a ser una metodología universal de conocimiento. El comentario humanístico interroga a los textos y a las obras para trasmitir su auténtico mensaje en la civilización que lo ha expresado. Los resultados han traspasado los límites de los estudios literarios, en cuanto que han favorecido el crecimiento de la conciencia histórica, la profundización de la conciencia lingüística y la evolución histórica de las lenguas, la renovación del concepto de estilo; una nueva interpretación de los textos sagrados.

En Florencia, Roma, Nápoles, la vida cultural se organizó bajo la forma de academias protegidas por señores y soberanos. En Florencia en la villa de Carreggi, donación del 1462 de Cosimo I de Medici, Marsilo Ficino organizó la Academia platónica donde se buscaba de conciliar la filosofía platónica con el pensamiento cristiano. En Roma Pomponio Leto fundó la  Academia pomponica de una marcada dirección arqueológica. En Nápoles se fundará la Academia pontoniana por Juan Pontano. A pesar de que en la segunda mitad del siglo la cultura humanística aparece integrada en la corte, ha perdido la incidencia civil y política, que había caracterizado al primer humanismo.

Fue importante la aplicación del método filológico a las Sagradas Escrituras; Lorenzo Valla se pone de frente a la Biblia como un texto de indudable sacralidad pero que, como colección de libros antiguos debe ser sometida a la valoración filológica. Se descubre así errores e inexactitudes en las traducciones del hebreo al griego y al latín en la Vulgata de San Jerónimo.

3.4.- El literato y la literatura:

En el 400 se pueden considerar cuatro áreas cronológicas correspondientes a un programa de producciones literarias, a su vez ligados a un modelo de ideología propuesta por las clases poderosas. Es clara la relación entre el intelectual y el poder político, que se disgregará en el 500 cuando el intelectual entra en relación con el público, en sentido moderno. Y la relación con la política adquiere un papel diverso, entendido en su sentido laxo y como un sector más vasto.

·      entre 1380-1430: construcción de la cultura humanista como reacción a la crisis del siglo pasado. El papel del intelectual es el de funcionario, en cuanto que elabora la cultura como ideología. Pertenecen a esta fase las dos primeras generaciones de humanistas: Salutati y Niccoli, Bruni, Traversari;

·      entre 1430-1454: el hecho fundamental para Italia es el Concilio de los Griegos (1439); surgen algunas figuras de príncipes como Felipe María Visconti, Cosimo de Medici, Eugenio IV, Alfonso de Aragón. Para los estados italianos son años de reforzamiento estatal interno y de manifestaciones expansionistas en el exterior. La literatura empieza a transformarse en un hecho de puro y simple prestigio, adquiere un espacio y un público más vasto. El intelectual asume el papel del transmisor de la cultura, ya sea en la variante laica del profesor universitario, ya en la religiosa del predicador. Pertenecen a esta fase la tercera y cuarta generación: Filelfo, Manetti, Valla, Piccolomini.

·      entre la paz de Lodi (1454) y 1480: es un periodo de equilibrio asistiéndose a la cristianización de las oligarquías, que transformaron los estados en principados. La literatura parece celebrar el fasto de las cortes, se destaca la ideología, se privilegia el componente hedonista, ya como indiferencia, ya como melancolía. El intelectual tiene el papel de cortesano; no hay ruptura entre intelectual y poder: es así la última realización del proyecto humanístico.

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